domingo. 14.04.2024
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La Citroën C15 se ensambló en la factoría Vigo entre 1984 y 2005, alcanzando 1.181.407 unidades producidas. Estas cifras frías esconden una gran cantidad de experiencias y avances técnicos con una leyenda de robustez y fiabilidad que ha llegado hasta nuestros días. Este modelo tiene un aire mítico para un amplio grupo de amantes de esta furgoneta, que siguen utilizándola en su vida diaria e incluso han llegado a formar clubes de aficionados a este modelo mítico.

Su nombre se debe a su PMA (Peso Máximo Autorizado), que era de 1.500 Kg. Esas 1,5 toneladas dieron origen al nombre C15. Fue un modelo que destacaba entre otros aspectos por su velocidad, llegando a ser una de las furgonetas más veloces de su categoría. Alcanzaba los 140 Km/h.

Tan solo un año después del lanzamiento, incorporo un motor diésel, siendo también aquí pionera dentro de los utilitarios ligeros.

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La furgoneta Citroën C15 llegó a Vigo cargada de éxito e innovación. Este vehículo, derivado comercial del Citroën Visa, fue el primero en el que la fábrica asumió el rol de Centro Piloto, lo que suponía estar muy presente tanto en su diseño como en su desarrollo. Ese trabajo dio sus frutos: fue el primer modelo en la historia de la planta en superar la barrera del millón de unidades producidas. También, gracias a su creciente demanda, se inicio por primera vez el turno de noche en el taller de soldadura de la carrocería de la planta de Vigo.

Su reputación de resistencia y de solidez hicieron de él una estrella en su segmento, a lo que también contribuyó la oferta de una motorización diésel que permitió ampliar sus ventas. Con este modelo, la producción de vehículos comerciales adquirió un peso histórico en Vigo, que ya tenía una amplia experiencia en este tipo de automóviles. Contribuyó decisivamente al progreso del Centro y del tejido industrial de las empresas proveedoras, así como al posterior lanzamiento mundial de las sucesivas generaciones de Citroën.

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No es casualidad que el primer vehículo eléctrico comercializado con el distintivo del doble chevrón fuera una versión del Citroën C15, que se probó a conciencia en las calles de Bruselas en 1987 y se puso a la venta dos años después. En total, se produjeron 402 unidades de este vehículo, que contaba con un motor eléctrico con 13 CV de potencia nominal que estaba acoplado a la caja de cambios y ofrecía una autonomía de hasta 100 Km.

Su gran inconveniente eran las dimensiones y el peso de sus baterías, que le hacían perder capacidad de carga y prácticamente doblaban su peso. Como precursor de los vehículos eléctricos modernos, contaba con un indicador de carga eléctrica y autonomía además de disponer de un botón rojo de emergencia para detener el sistema. La calefacción estaba asegurada por un depósito de gasóleo mientras que funciones como el limpiaparabrisas o la radio dependían de una batería auxiliar de 12 V y 55 Ah.

En 2000 se produjo una evolución muy importante en la vida del C15. La motorización existente se reemplazó por una nueva generación de motores para cumplir con las normativas europeas de emisión de gases. Para adaptar el nuevo motor a la estructura del modelo, el equipo de Vigo desarrolló un proyecto de gran envergadura técnica y pionero en el Centro que afectaba a piezas como el soporte del alternador, calculador, cablerías, admisión de aire, línea de escape, dirección asistida y soporte de batería. El proyecto se realizó con la ayuda de empresas proveedoras como Gestamp, Faurecia Escapes o Plastic Omnium, y el resultado fue un éxito.

La incombustible Citroën C15