WRC

Cuaderno de notas del Rallye de España

En once participaciones en el Rallye de España, donde suman tres victorias, el copiloto de Sébastien Ogier ha tenido la oportunidad de acumular varios recuerdos imborrables…

En once participaciones en el Rallye de España, donde suman tres victorias, el copiloto de Sébastien Ogier ha tenido la oportunidad de acumular varios recuerdos imborrables…

Tu historia con este rally estuvo a punto de comenzar mal en 2008, con un accidente que podría haberos costado, a Sébastien y a ti, el título de Campeones del Mundo Junior…

Efectivamente, habíamos hecho lo más difícil durante la temporada, y solo nos quedaba cruzar la meta. Pero nos salimos en una zona donde había mucha gravilla suelta y tuvimos que abandonar. Eso nos hizo tener que soportar una gran presión en la carrera siguiente, en Córcega, donde sabíamos que era imprescindible estar en la llegada, con el objetivo de marcar los puntos que nos faltaban para ser campeones. Tuvimos que rodar en Córcega con un coche repleto de piezas de repuesto. ¡Nuestro C2 S1600 parecía una tienda de Citroën Racing!

¿Es tu peor recuerdo en este rallye?

Ha habido años en los que nos han pasado cosas, y hemos tenido muchas sorpresas. Me acuerdo mucho de nuestra salida en la Power Stage en 2015 cuando teníamos la carrera ganada.

¿Cuál es tu mejor recuerdo?

Nos coronamos campeones en esta prueba en 2014 y 2016, y obviamente esos han sido los mejores momentos. Eso también quería decir que éramos campeones antes de terminar el campeonato, algo que está muy bien. En este rally normalmente hay muchos espectadores franceses, amigos que también hacen el desplazamiento, y es positivo compartir estas emociones con ellos. Debe haber fotos mías con un viejo sombrero azul, blanco y rojo, que era de un equipo de rugby. Mis amigos me lo habían puesto en la cabeza a la llegada de la Power Stage en 2016.

Tú que has conocido las dos versiones de esta prueba, ¿cuál te gustaba más, la que se disputaba toda ella sobre asfalto o es más divertido desde que es mixta?

Me gusta el concepto de ser mixta, ya que es más entretenida para el público, que puede ver a los mecánicos trabajando una hora y cuarto para pasar el coche de la configuración tierra a asfalto. Eso es algo impresionante y da mucha importancia al trabajo del equipo y pone de manifiesto también, que el vehículo es fácilmente transformable. Después, desde el punto de vista deportivo, con un primer día sobre tierra y la problemática de abrir o no la pista, se puede perder mucho tiempo: quince, veinte, o incluso treinta segundos, que nunca podrás recuperar en asfalto, ya que las diferencias son mucho menores. Se lucha con décimas de diferencia en el asfalto, mientras que en la tierra son segundos. Es el lado injusto de este rally, donde no puedes recuperar.

¿Qué superficie te gusta más?

Prefiero la tierra, ya que es un pilotaje más vivo, con más derrapaje e improvisación. El asfalto es impresionante, ya que hay que hacer unas trayectorias precisas. Es también mucho más violento para el copiloto, y sales mucho más desgastado, físicamente hablando. El coche está literalmente pegado al suelo y sientes cada frenazo, cada aceleración, cada volantazo, cada viraje a izquierdas insignificante… mientras que en la tierra a veces hay que adivinarlos.

LOS SECRETOS DE CITROËN

El equipo Citroën ha logrado la victoria once veces en el Rallye de España, y ha conseguido que todos sus coches se hayan impuesto alguna vez desde que participa en WRC. En primer lugar el Xsara Kit-Car (1999), luego su hermano mayor el WRC (2005 y 2006), el C4 WRC (2007, 2008, 2009 y 2010), el DS3 WRC (2011 y 2012), y finalmente el C3 WRC desde hace dos años. Didier Clément, emblemático ingeniero de explotación del equipo, hoy coordinador técnico deportivo, recuerda el éxito de 1999, el primero de la historia de la marca en WRC.

«En esa época no nos imaginábamos que un día íbamos a diputar el WRC al completo, era solo un sueño. Con el Xsara Kit-Car de dos ruedas motrices sabíamos que frente a los cuatro ruedas motrices de entonces, solo disponíamos de tres “cartuchos” sobre asfalto (Cataluña, Córcega y Sanremo) para poder hacerlo bien, pero solo España nos parecía que estaba realmente a nuestro alcance. En el Sanremo había una etapa que siempre tenía alguna sorpresa sobre un asfalto muy sucio, lo que no nos favorecía, mientras que en Córcega hay demasiadas curvas, lo que entrañaba un desgaste muy importante en nuestros neumáticos delanteros. En eso creo que nos confundimos, ya que logramos en la isla un segundo tiempo. Pero es la primera victoria la que más me marcó. Hubo tal repercusión a nivel internacional, que sirvió para que ahora estemos aquí».