jueves. 11.08.2022
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En Rumanía, no hay Volkswagen ni Escarabajo que valga. Allí, el «coche del pueblo» es el Dacia 1300. Este vehículo fue el que, en los años 70 y 80, puso al país sobre ruedas y el que marcó la juventud de Mihai, quien trabaja en el centro técnico de Titu como arquitecto de Renault Technologies. Orgulloso por haber restaurado el Dacia 1310 de su padre, Mihai es ahora un apasionado del modelo. Hoy nos presenta a su «niño bonito» y su historia.

Patrimonio afectivo

Modelo emblemático de Rumanía durante más de tres décadas, el Dacia 1300 marcó la memoria colectiva. Fue el vehículo de todas las familias, el taxi siempre disponible en las ciudades del país, etc., y el protagonista de muchas experiencias que lo inscribieron para siempre en el patrimonio afectivo de los rumanos.

La economía rumana pronto lo adoptó, y los clientes también ya que se apresuraron a comprar lo que era, a principios de los años 1970, el vehículo más moderno de Europa del Este y uno de los más accesibles, con un precio equivalente a 3.200 euros.

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Patrimonio familiar

A mediados de los años 80, Dacia alcanzó un 98 % de componentes fabricados localmente, lo que más adelante facilitó la restauración de modelos antiguos con piezas originales.

Patrimonio nacional

Cada vez son más los rumanos que se sienten orgullosos de su patrimonio automovilístico nacional y lo valoran. Cabe decir que el Dacia 1300 dio acceso a la movilidad y a la libertad a toda Rumanía, lo que hace que ocupe un lugar especial en los recuerdos de juventud de toda una generación de rumanos como Mihai.

El Dacia 1300 (y sus variantes) también forma parte de la historia de Rumanía por su éxito comercial (2 millones de ejemplares vendidos) y la longevidad de su producción (35 años, de 1969 a 2004). Pasó nada menos que por seis evoluciones durante su carrera y se comercializó hasta 2006, seis años después de que arrancara la fabricación del Logan..

La proyección del Dacia 1300 no se limitó a las fronteras de Rumanía ya que se exportó ampliamente a los países del Este y también a algunos países de África, Oriente Medio y Latinoamérica.

El vehículo que puso a Rumanía sobre ruedas